Excuse moi. Excusez moi d'être encore vivante.
Et de porter encore cet espoir, fou, rageur, d'une belle utopie.
Je pensais, m'enivrant de cette énergie qui peut déplacer les montagnes, mais qui peut aussi te faire toucher les profondeurs du précipice, être enfin ivre. Mais là-bas, juste une jambe contre la paroi, alors que l'autre se balance déjà dans le vide... je ne trouve ici aussi qu'un gouffre immense.
Tu penses que j'ai bien fait de fuir. Je suis toujours là dans cette profonde solitude.
Toi aussi tu es loin, plus loin que personne.
L'heure est au compte à gouttes, au sablier qui hors de l'espace temps, laisse tomber un à un, ses nombreux grains de sable que l'on ne pourra jamais déterminer. Une vie d'humainE ne pourrait suffire. Le vent tournoie et laisse tomber malgré le froid, une à une ces gouttes amères, curieuses et belles. Je ne m'étais jamais sentie aussi vivante pourtant, peut-être heureuse de la chaleur de mon corps et de mon haleine, qui déployaient des stalactites dans cette hiver et cet air ambiant, contredisant ainsi l'aspect maussade des jours à venir. C'était une belle journée à Cordéac, comme on le souhaite : avec une ferveur d'amoureuse, de contemplation sincère et désintéresséE. Il suffit de peu de choses pour aller de l'avant, mais le souvenir reste toujours présent.
Nous sommes des rêveurs, des rêveuses, cette planète est entière de rêves, mais il y manque un lien, car la tempête "fait rage et enterre tout malgré notre révolte!" Dixit Leïla qui part pour l'Ile de la Réunion. Bientôt.
Excusa. Excusa yo por estar todavia... viva.
Y de llevar todavía esta esperanza, loca, rabiosa, de una bella utopía.
Pensaba, embriagándome por esta energía que puede desplazar las montañas, pero que puede también hacerte tocar las profundidades del precipicio, ser libre por fin. Pero allá, justo una pierna contra la montana, mientra que la otra ya se mezca en el hueco no encuentro aquí, así como un precipicio inmenso.
Piensas que hice bien de huir. Estoy siempre allí en esta soledad profunda.
Tú también tú estás lejos, más lejos que alguien.
La hora está en la cuenta a gotas, al reloj de arena que fuera del espacio el tiempo, abandona uno por uno, sus numerosos granos de arena que jamás se podrá determinar. Una vida de humana@ no podría bastar. El viento se arremolina y abandona a pesar del frío, uno a uno estas gotas amargas, curiosas y bellas. Jamás me había sentido tan viva sin embargo, no posiblemente feliz del calor de mi cuerpo y de mi aliento, que mostraban estalactitas en estel invierno y para contradecir este aire ambiente, así el aspecto huraño de los venideros días. Era un bello día a Cordéac, como se lo desea : con un fervor de enamorada, de contemplación sincera y resarcido. Bastan pocas cosas para ir por delante, pero la memoria queda siempre presente.
Somos unos soñadores, soñadoras, este planeta está entero de sueños, pero falta allí un lazo, porque la tempestad " hiciera rabia y entierre todo a pesar de nuestra rebelión! " Dixit Leïla que se va a la Isla de la Reunión. Pronto.
Y de llevar todavía esta esperanza, loca, rabiosa, de una bella utopía.
Pensaba, embriagándome por esta energía que puede desplazar las montañas, pero que puede también hacerte tocar las profundidades del precipicio, ser libre por fin. Pero allá, justo una pierna contra la montana, mientra que la otra ya se mezca en el hueco no encuentro aquí, así como un precipicio inmenso.
Piensas que hice bien de huir. Estoy siempre allí en esta soledad profunda.
Tú también tú estás lejos, más lejos que alguien.
La hora está en la cuenta a gotas, al reloj de arena que fuera del espacio el tiempo, abandona uno por uno, sus numerosos granos de arena que jamás se podrá determinar. Una vida de humana@ no podría bastar. El viento se arremolina y abandona a pesar del frío, uno a uno estas gotas amargas, curiosas y bellas. Jamás me había sentido tan viva sin embargo, no posiblemente feliz del calor de mi cuerpo y de mi aliento, que mostraban estalactitas en estel invierno y para contradecir este aire ambiente, así el aspecto huraño de los venideros días. Era un bello día a Cordéac, como se lo desea : con un fervor de enamorada, de contemplación sincera y resarcido. Bastan pocas cosas para ir por delante, pero la memoria queda siempre presente.
Somos unos soñadores, soñadoras, este planeta está entero de sueños, pero falta allí un lazo, porque la tempestad " hiciera rabia y entierre todo a pesar de nuestra rebelión! " Dixit Leïla que se va a la Isla de la Reunión. Pronto.

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